El patrimonio y bien común en Chile

Por Benjamín Contreras, 2019.

En la sociedad actual se utiliza habitualmente el concepto de patrimonio, pero, ¿en realidad sabemos qué significa o qué es correcto considerar como patrimonio? Comúnmente se le llama patrimonio a alguna estructura física en la que sucedió algún hecho histórico de gran calibre, por ejemplo el Estadio Nacional, el cual fue utilizado como centro de torturas en la época de la dictadura militar. En la mayoría de los casos en el que le preguntes a alguien si el Estadio Nacional es un patrimonio su respuesta será afirmativa.

A principios del actual año ocurrió un hecho que genera un cuestionamiento sobre el concepto de patrimonio y sus límites en la sociedad. En esta noticia se mostraba cómo la municipalidad de Rancagua quería mover la locación de una antigua iglesia para poder mejorar las vías de tránsito del sector. Esta acción se veía interrumpida por una manifestación de adultos mayores que se negaban a mover la iglesia ya que, según ellos, esta era un patrimonio cultural y que si se removía de ese sector dejaría de serlo. De lo anterior es posible generar el siguiente cuestionamiento: ¿Un patrimonio cultural puede estar sobre el bien común de alguna sociedad? Lo lógico es pensar que no es posible, pero a lo largo de nuestra historia hemos visto que sí ha ocurrido.

El patrimonio es un concepto muy amplio que puede llegar a tener distintas definiciones o interpretaciones según la persona, movimiento histórico o contexto que lo presente, pero todas estas recaen en que hay un elemento cultural que represente a un conjunto y que por ende tiene un significado para estos. Una de estas apreciaciones la entrega Bonfil (1993), que se refiere como patrimonio a:

El conjunto de bienes que una persona había heredado de sus ascendientes […] su sentido etimológico permite que […] se evoque no sólo los bienes que integran el acervo cultural y natural de una nación, sino también que dichos bienes habitualmente han sido transmitidos de generación en generación dentro de esa nación (página 395).

Es decir que, según esta definición, el patrimonio serían los bienes históricos, culturales, sociales y naturales que una nación hereda. Ahora cuando llevamos este concepto a Chile se dividiría en dos partes, los patrimonios oficiales y los no oficiales. Los oficiales, según Maillard son “aquellos conjuntos de objetos de propiedad privada y exclusiva de los grupos de poder de las diversas sociedades (…) que son sustentados y promovidos por la nación y/o el Estado.”(Maillard, 2012, páginas 20 y 117) un ejemplo sería el Estadio Nacional o el baile nacional, la cueca. En cambio los no oficiales son definidos por Maillard como “uno espontáneo, que nace desde lo privado, las actividades y conocimientos individuales, familiares y de comunidades, que no son oficializados (…) estos son elementos, prácticas y lugares utilizados por grupos a nivel local que crean identidad y sentido de pertenencia.” (Maillard, 2012, página 117).

Teniendo en claro lo que es un patrimonio y cómo se divide, podemos proceder a responder la pregunta presentada. Utilizando a la noticia que ocurrió en Rancagua, se presentaría un caso donde un grupo de personas buscan imponer un patrimonio no oficial, sobre el bien común que presentaría el mover este patrimonio hacia otro sector. Los adultos mayores justifican su postura diciendo que si se mueve esta estructura, dejaría de tener su “esencia” de patrimonio. Esta actitud choca con lo que busca la municipalidad del lugar, que es el bien común,  y que por ende decidieron no cambiar e igualmente movieron la iglesia.

Relacionando la situación ocurrida en Rancagua con la pregunta inicial presentada, se mostraría un caso donde se le negó a un patrimonio estar sobre el bien común de una sociedad, lo cual es lo que se esperaría. Pero, a lo largo de la historia chilena se destaca un caso donde ocurrió todo lo contrario y efectivamente se puso un patrimonio sobre el bien común de la sociedad. Este hecho ocurre en el contexto de la dictadura militar en Chile. 


En aquella época la situación del país dio un gran giro, ya que el gobierno socialista del presidente Allende fue interrumpido por un Golpe de Estado, comandado por las fuerzas armadas del país e implementando un régimen militar en el país. Desde ese momento se generaron una gran cantidad de cambios en el país, pero el que nos concierne el día de hoy tiene que ver con lo que se comenzó a considerar patrimonio en ese momento. En el año 1974, se comienza una regularización del campo patrimonial  al proponerse el “Proyecto de Reglamento de la ley N° 17.288 sobre Protección del Patrimonio Histórico y Cultural del Estado”, el cual hasta la fecha no se tiene claro quiénes fueron sus creadores, pero se sabe que su principal impulsor fue el Asesor Cultural de la Junta Militar, Enrique Campos Menéndez, posteriormente nombrado Director de la DIBAM. He aquí un extracto de aquel reglamento:

“Sitios Históricos: lugares donde ocurrieron hechos que interesan a la historia militar, civil, constitucional, religiosa, artística, literaria, científica y económica, del país, en sus períodos, colonial y de la independencia. (..) Arquitectura militar (…) Patrimonio histórico-naval.” (Alegría, 2017, página 105, Ministerio de Educación, 1974, Vol. 42264).

Analizando lo publicado por el gobierno en aquella época, resalta que se le considere patrimonio a todo lo relacionado con los militares, esto debido a que a partir de ese momento hasta fines de la década de los ochenta los militares ejercían un abuso de poder en contra de los que se oponían a la dictadura, llegando a tortúralos y matarlos. Esto último va totalmente en contra del bien común y genera un choque, entre el patrimonio oficial y el mismo bien común, debido a que los hechos que involucran a los militares y los supuestos valores que estos entregan, son considerados patrimonio, pero este patrimonio está yendo en contra del bien común de su propia nación.

Rousseau planteo como un problema el hecho de que se separen los intereses entre los gobernantes y los gobernados, imponiéndose un interés en particular de los primeros sobre los segundos. En su texto “Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”, escribía:

Hubiera querido nacer en un país en el cual el soberano y el pueblo no tuviesen más que un solo y único interés, a fin de que los movimientos de la máquina se encaminaran siempre al bien común, y como esto no podría suceder sino en el caso de que el pueblo y el soberano fuesen una misma persona, dedúcese que yo habría querido nacer bajo un gobierno democrático sabiamente moderado (Rousseau, 1755, página 2).

Las ideas del liberalismo clásico vendrían a presentar como solución a esta problemática la conservación del poder político a una clase social en específico, en la que sus intereses particulares coincidan con las de toda la sociedad. Rousseau rechaza este principio en su texto, debido a que su principio fundamental es que nadie puede representar al pueblo más que él mismo, entonces el soberano debería ser la misma persona que el pueblo. Es debido a esto que plantea Rousseau que en la dictadura militar chilena el mismo patrimonio se sobrepuso al bien común, ya que los soberanos de ese momento no velaban por el mismo interés que la población chilena.

Para ir finalizando este texto, se concluye como respuesta final para la pregunta planteada de si un patrimonio cultural puede estar sobre el bien común de alguna sociedad, que si puede pasar y que ya ha pasado en el territorio chileno, en el contexto del régimen militar, pero que este hecho ha sido el único en nuestro país. En la actualidad sigue ocurriendo el problema de la diferencia de interés entre el gobernante y los gobernados, pero este hecho ya no ocurre por una imposición de algún patrimonio en específico por parte del gobierno, sino más bien porque el soberano nunca podrá alcanzar y tener los mismos interés que la población de una nación, sin ser esta misma, según las palabras de Rousseau.

Bibliografía:

3 respuestas a “El patrimonio y bien común en Chile

  1. Me parece que tu post esta bastante bueno, ya que explica de manera clara y ordenada las ideas que se irán tratando, siempre estableciendo una relación entre estas y la pregunta de investigación. Creo que estos casos donde se cuestiona si se debe considerar al patrimonio antes que al bien común necesitan un trato y un análisis muy exhaustivo. ¡¡Felicitaciones por esta gran entrada!! Por: Sergio Escobar.

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  2. Como tú mismo lo dijiste, definir un patrimonio puede ser bastante complejo, por lo que creo que hay que ponerse bien de acuerdo en establecer qué es y qué no, porque de esta ambigüedad es de donde provienen todos estos problemas.
    Me gustó la forma en que comparaste tu postura con hechos de la dictadura! Es impresionante la de cosas que se pueden analizar y aprender de períodos de ese tipo

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  3. Excelente post, esta muy bien estructurado y me gusta como contrastas las dos situaciones: en las que se prioriza el patrimonio y en las que el bien común prima. Pero, según tu punto de vista, ¿qué debería primar? ¿Es más relevante para una sociedad un patrimonio que represente su acervo cultural y les de identidad, o el bien común que en teoría es el fin último de cada sociedas? Para pensar señores…

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